Entre ellos existía un amor muy puro, no era ese amor de pareja común y corriente, era el amor de 2 almas destinadas a estar para siempre unidas.
Cierta noche, como por cosas de la vida, en una fiesta confusa, donde el licor predominaba, el desenfreno y el deseo se respiraba en el aire, Zack y Jane decidieron probar algo que cambiaría sus vida. Todo comenzó con un beso tierno e inocente, con un poco de resistencia pero que con el pasar del tiempo se convertiría en un beso sensual y carias salvajes.
La intensa noche pasó, y ambos en la mañana siguiente decidieron, que solo sería una noche loca de esas que se quedarían en el recuerdo.
Semanas después Jane, se dio cuenta que aquella noche de copas, no descansaría en la paz de sus memorias, un retraso era la alerta de que eso no iba a pasar. Un pequeño niño fruto de esa noche loca vendría en camino.
Jane sabia cual sería la reacción de Zack, el crecer junto a el le daba la respuesta. Ella sin dudarlo le contó lo sucedido, la platica duro mucho tiempo, las horas pasaban, las lagrimas rodaban con algunas sonrisas en medio, con una única conclusión: ESA AMISTAD NO PODÍA MORIR.
El par de amigos esperaban con ansias a su bebe, sus familias no entendían el por que de esa decisión tan absurda, pero los apoyaban.
Ese bebe creció en medio del amor mas puro que el mundo ha conocido, no ese amor carnal de pareja, el amor de una amistad eterna, que ni un desliz de una noche pudo arruinar, si no todo lo contrario los unió de por vida. Lo que yo mis queridos lectores llamaría una vida perfecta.