domingo, 11 de noviembre de 2012

Soy una Little Monter más.


Aunque muchos piensen que Lady gaga es una loca excéntrica que se hizo millonaria a costa de vender una imagen alocada y un poco sin sentido para muchos.
Desde que escuche la primera canción que considero todos escuchamos de ella, Just Dance, sentí que no era una artista más que llegaba al mercado a solo vender discos. Sentí una afinidad especial por su voz y por su manera de vestir que en ese momento no era tan extraña, como lo es ahora. Poco tiempo después fueron llegando a mi canciones como Poker Face, Eh eh eh (Nothing Else I Can say), Teeth y Paper Gansta de su álbum debut, The Fame, en donde fui encontrando una cantidad de sonidos, letras y melodías que solo podían ser dignos de un genio. Comencé a escudriñar sobre su vida, como suelo hacer con todos los artista que se van convirtiendo en favoritos, leí sobre su niñez y en la forma tan prodigiosa como a sus 4 años toca piezas clásicas como si fuese una experta, en lo sufrida que fue su adolescencia, entre eso que fue víctima de bullying, lo que comúnmente conocemos como acoso escolar, por su apariencia física, y en lo difícil que fue para ella comenzar su carrera, entonces comencé a entender que más que amar su música, la admiraba.
Luego llego The Fame Monter, su segundo álbum con el sencillo Bad Romance, y otros monstros de canciones que hacían de este un disco perfecto. Con Born This Way su tercer disco sabía que habría Gaga para rato, cada disco es mejor que el anterior, siempre muestra una propuesta diferente, además de imponer estilo y polémica.
Hace poco tuve la gran oportunidad de asistir al concierto realizado en el Estadio Nemesio Camacho El Campin, como parte de su gira mundial “The born This Way Ball”, donde mostró una puesta en escena nunca antes vista en el país. El escenario se componía de un castillo al estilo gótico, con pasadizos, escaleras, rejas, ventas y un juego de luces impresionantes, a un costado había un diamante con la imagen computarizada de una de las cabezas monstrosas de su video “Born This way” que daba comienzo al concierto, también había una pasarela que se extendía a los lados de la tarima y luego se unían en el centro y permitían a la artista recorrer todo el  escenario. Cuando salió a escena yo no sabía si gritar, quedar ahí quieta observando o empezar a cantar, nunca me imagine que iba a tener a una de mis artistas favoritas a pocos metros de mí. Mi voz surgiendo y los gritos también toda la gente en ese momento quedo en shock y luego sale esa voz de una verdadera Mother Monster, como se hace llamar.
Canción tras canción era un estilo diferente, un vestido mas alocado que el anterior, un baile más impresionante que el otro que hacían que toda esa audiencia no dejara de estremecerse, gritar y emocionar. Cada que ella gritaba el nombre de nuestro país creo que la mayoría o por lo menos a mi nos hacia poner los pies en la tierra y darnos cuenta de que la teníamos ahí al frente. Al finalizar el concierto, la audiencia quedo antojada de más Lady Gaga, gritábamos que saliera y sin esperarlo salió a cantar 2 canciones más con solo piano.
Fue una experiencia única y sé que esta clase de espectáculos se dan muy pocas veces en nuestro país, y cuando salí del estadio lo único que podía pensar era que si ya la amaba y admiraba, ahora iba ser con mucha fuerza.
No solo la voz hace un artista, todo lo que hay detrás importa. También me di cuenta que es increíble como con tu forma de pensar y actuar mueves a millones de personas, y eso tiene Lady Gaga un poder inimaginable que mueve masas, y reconozcamos que aunque sea loca, excéntrica, y como muchos dicen hasta demoniaca, todos dentro de nosotros quiéranos ser como ella,
Y ahora puedo decir que soy una “Little Monster”.