En cierta forma, me han hecho creer que pido demasiado, que soy un ser bastante extraño que es muy difícil de aprender a querer, llena de emociones y sentimientos incomprensibles que ningún ser sobre la Tierra tiene la capacidad de entender.
Pero, ¿y si solo toda mi vida le he estado pidiendo amor y atención a las personas equivocadas? ¿Será que yo estaba permitiendo que me dieran solo migajas a seres a los que no les importé nunca? ¿Y qué tal que también haya forzado situaciones que no eran para mí? Son solo algunas de las preguntas que llegan a mi cabeza en los momentos en los que sobre pienso esta situación.
Ahí es cuando, no sé si en un mecanismo de mi cerebro para protegerse inconscientemente se acostumbró a perder, a dejarlo y déjalos ir así se me partiera el alma, por que de forma consciente yo no lo haría (?).
Aún no, entiendo mucho el qué hacer con la culpa que me genera soltar (sí, no se porque la siento si en medio de todo a la que le está doliendo es a mí y me estoy defendiendo) y con la tristeza que nace dentro de mí por no volver a tener contacto con alguien o algo que amaba en verdad.
No sé si este proceso lo debo vivir sola o en verdad existe alguien que me guíe a lo que me haga sentir paz (aunque siendo sincera han sido varias pero también se han apartado de mi camino).
Escribo esto porque justamente hoy estoy perdiendo, decidí decirle adiós a alguien que amo con mi corazón y alma enteros pero que me hace sentir que su cariño es a medias o en sus “tiempos libres”, que no ha definido para qué me quiere en su vida y que ni tiempo tiene para sentarse a tomar un café conmigo a hablar de cualquier tema que nos cruce por la cabeza.¿Duele? ¡Bastante! Pero en este momento de la vida necesito personas que tengan la seguridad de que me quieren al 100 en sus vidas y necesitan de mí también. Ya no tengo tiempo para dudas.
Y para hacerles este cuento más corto, seguiré perdiendo las veces que sean necesarias hasta sentir que la victoria llegue a mí y no se quiera ir.
Escribo esto porque justamente hoy estoy perdiendo, decidí decirle adiós a alguien que amo con mi corazón y alma enteros pero que me hace sentir que su cariño es a medias o en sus “tiempos libres”, que no ha definido para qué me quiere en su vida y que ni tiempo tiene para sentarse a tomar un café conmigo a hablar de cualquier tema que nos cruce por la cabeza.¿Duele? ¡Bastante! Pero en este momento de la vida necesito personas que tengan la seguridad de que me quieren al 100 en sus vidas y necesitan de mí también. Ya no tengo tiempo para dudas.
Y para hacerles este cuento más corto, seguiré perdiendo las veces que sean necesarias hasta sentir que la victoria llegue a mí y no se quiera ir.