Siempre que conoces a un artista internacional, te encuentras siempre con la persona que regala fotos, autógrafos y conocemos la parte casi dios de ellos, pero muy pocas veces dejan conocer al ser humano con corazón que esta en ellos.
Esta semana tuve la gran oportunidad de conocer a Dani Martin. Que gran ser humano, (dejando atrás la lambonería), es un persona que se muestra tal como es, humilde de pies a cabeza, con un corazón hermoso el cual se le refleja en la mirada, sencillo y noble, ademas que da unos abrazos cargados de buena vibra y mucho cariño.
Yo no se a ustedes pero yo me divertí muchísimo en los momentos que estuvimos compartiendo con él. Todo el tiempo vi a una persona muy aterrizada y centrada en lo que hace, que respira y vive música, en ningún momento sentí al semi dios que habita en cada artista, sino que realmente sentí que compartí con alguien con quien muy seguramente en la vida cotidiana me sentaría a tomar un café a conversar y a escucharlo por horas.
Y en cuanto a su música, no muchas canciones tiene esa capacidad especial de ponerte la piel chinita, que te hagan llorar y luego te estrujen el corazón dejándote una bonita sensación en todo el cuerpo, y esto me paso al escuchar por primera vez el segundo disco de Dani Martin, yo de música no se mucho, solo escucho lo que me gusta y me haga sentir bien, y en resumidas cuentas eso es lo que me hace sentir cada letra y cada sonido de este caballero.
Me queda el corazón lleno de amor y felicidad, mil gracias por eso Dani!
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